
La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal. Sea cual sea su causa, la mantienen y complican agentes oportunistas como virus, bacterias y, a veces, hongos.
Qué la provoca
Una causa frecuente de inicio es algo que irrita la mucosa, como las alergias. Se nota todavía más en primavera y, en Canarias, con la llegada de la calima. Otras causas, menos habituales, son los cuerpos extraños, los pólipos o los tumores intranasales.
Puede ser aguda o crónica (persistente). Hay personas que la sufren con frecuencia, y los perros y los gatos tampoco se libran.
Síntomas que puedes observar
- Estornudos.
- Secreciones visibles en las fosas nasales. Normalmente no se ven porque las tragan; si las vemos, es que el proceso es severo.
- Obstrucción y ruido nasal al respirar.
- Náuseas y carraspera, por las secreciones que bajan hacia la garganta.
- Pérdida del olfato, lo que implica que coman menos.
Con seguridad, el proceso dificulta respirar por la nariz y a veces provoca sensación de dolor o presión en esa zona.
La complicación: la sinusitis
La complicación más común de una rinitis es la sinusitis. Los senos nasales son cavidades laterales comunicadas con la nariz y poco aireadas. Cuando la sinusitis se cronifica es difícil de tratar, mientras que actuar a tiempo facilita la curación.
Si ves alguno de estos síntomas en tu mascota, conviene consultarlo para averiguar la causa y ponerle freno cuanto antes.
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Este artículo es informativo y no sustituye a la valoración de tu veterinario.
