
Cuando un perro tiene artrosis u otra enfermedad articular, rara vez hay un único tratamiento que lo resuelva todo. Lo habitual es combinar varias medidas a la vez: es lo que se llama tratamiento multimodal.
Las piezas del tratamiento
- Dieta: mantener un peso ajustado es de lo más útil, porque cada kilo de más carga las articulaciones.
- Fármacos: el veterinario puede pautar medicación para controlar el dolor y la inflamación. No des nunca medicinas humanas por tu cuenta.
- Modificación ambiental: suelos que no resbalen, rampas o escalones para subir al sofá o al coche, y una cama cómoda y acolchada.
- Ejercicio: paseos regulares y de intensidad moderada, mejor que esfuerzos esporádicos y fuertes.
- Terapias auxiliares: como la fisioterapia u otras técnicas, según cada caso.
- Condroprotectores: son nutrientes que se usan como complemento dentro del plan, junto con el resto de medidas.
Señales para consultar
- Le cuesta levantarse o está rígido al empezar a andar.
- Evita saltar, subir escaleras o dar paseos largos.
- Cojea o lame una articulación.
- Está más apagado o irritable cuando lo tocas.
Cuanto antes se valore, más fácil es ajustar el plan a tu perro y mantener su calidad de vida.
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Este artículo es informativo y no sustituye a la valoración de tu veterinario.
