
Que un perro acuda cuando lo llamas es una de las órdenes más útiles… y de las más difíciles. No es cuestión de obediencia ciega: es una habilidad que se entrena, igual que sentarse o dar la pata.
Por qué tu perro no viene
- Lo has llamado para algo desagradable (bañarlo, ponerle la correa y acabar el paseo). Aprende que venir significa que se acaba lo bueno.
- Hay algo más interesante que tú: un olor, otro perro, una pelota.
- No se lo has enseñado en situaciones con distracciones.
- Repites la orden muchas veces y la palabra pierde valor.
Cómo entrenarlo paso a paso
- Elige una palabra y úsala solo para esto («aquí», «ven»). Dila una sola vez, en tono alegre.
- Empieza en casa, sin distracciones, y premia cada vez que venga con algo que le encante (un trocito de comida, un juego).
- Hazlo muy gratificante. Que venir siempre signifique algo bueno, y de vez en cuando un premio extra.
- Sube la dificultad poco a poco: el jardín, la calle tranquila, un parque con más distracciones. Si falla, vuelve un paso atrás.
- Practica con correa larga antes de soltarlo en zonas abiertas.
Errores que lo empeoran
- Regañarlo cuando por fin llega: aprende que venir sale caro.
- Llamarlo solo para terminar el paseo. Llámalo también para premiarlo y vuelve a soltarlo.
- Perseguirlo: para muchos perros es un juego y se aleja más.
Cuándo consultar
Si tu perro tiene miedo, se escapa de forma repetida o no responde a pesar de entrenar, conviene descartar problemas de oído, de vista o de comportamiento y plantear un plan a medida.
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Este artículo es informativo y no sustituye a la valoración de tu veterinario.
