
Con paciencia, perros y gatos pueden convivir muy bien. El secreto es no tener prisa.
Antes de presentarlos
- Dale al gato un espacio propio, con comida, agua y arenero, al que el perro no pueda acceder.
- Comprueba que ambos están sanos, desparasitados y vacunados.
- Haz que el perro esté cansado y tranquilo: ha dado un buen paseo.
Paso a paso
- Olores primero: intercambia mantas o juguetes para que se conozcan sin verse.
- Contacto visual a distancia: con una puerta con reja o con el perro con correa, y premios para ambos si están tranquilos.
- Encuentros cortos y controlados: con el perro con correa y el gato con vías de escape y zonas altas.
- Aumenta el tiempo poco a poco, siempre supervisado.
Errores comunes
- Forzar el contacto o coger al gato en brazos.
- Dejarlos solos pronto.
- Castigar al perro cuando persigue al gato: lo asocia con malas experiencias.
- No dar al gato salidas ni sitios altos.
Si el perro persigue o fija la mirada en el gato sin parar, o el gato se esconde mucho, pide ayuda: trabajarlo a tiempo evita problemas graves.
¿Necesitas ayuda con tu mascota?
Cada animal es distinto. Si quieres que Pablo valore a tu perro o a tu gato, pide cita o escríbenos por WhatsApp.
Este artículo es informativo y no sustituye a la valoración de tu veterinario.
