Leishmaniosis canina en Canarias: ya no es solo un riesgo de viaje

Durante años, la leishmaniosis se consideró una enfermedad «de fuera» en Canarias: algo que traían los perros que habían viajado a la Península o que llegaban ya infectados desde otras zonas. Esa idea ha cambiado. Estudios recientes han detectado casos autóctonos de leishmaniosis canina en perros nacidos y criados en las islas, sin historial de viajes ni otros factores de riesgo, y han confirmado la presencia del mosquito flebótomo (Phlebotomus perniciosus) en varias islas del archipiélago. Esto significa que el parásito ya se está transmitiendo aquí, y que la prevención no es solo cosa de quien viaja con su mascota.

Qué es la leishmaniosis y cómo se contagia

La leishmaniosis canina está causada por un parásito (Leishmania infantum) que se transmite mediante la picadura de un mosquito muy pequeño, el flebótomo. No se contagia de perro a perro por contacto directo: hace falta la picadura del insecto. Es una enfermedad grave y, en muchos casos, crónica —no siempre se cura del todo, pero con tratamiento y seguimiento veterinario la mayoría de los perros pueden llevar una vida normal.

Lo que ha cambiado en Canarias

Estudios de seroprevalencia recientes en las islas han encontrado una prevalencia estimada del 2,45% en perros analizados, y se han documentado varios casos clínicos —con más casos actualmente en estudio— de animales infectados sin haber salido nunca de Canarias. Los propios colegios veterinarios del archipiélago han pedido reforzar la vigilancia sanitaria ante lo que consideran un cambio epidemiológico: Canarias deja de poder considerarse un territorio libre de esta enfermedad.

Síntomas a los que prestar atención

La leishmaniosis puede tardar meses o incluso años en dar síntomas visibles, y estos son muy variados. Algunos de los más frecuentes:

  • Pérdida de peso y de apetito
  • Lesiones en la piel: descamación, heridas que no cicatrizan, pérdida de pelo alrededor de los ojos y orejas
  • Uñas que crecen de forma anormal (muy largas y quebradizas)
  • Cansancio y menos energía de lo habitual
  • Sangrado por la nariz o inflamación de ganglios

Ninguno de estos síntomas es exclusivo de la leishmaniosis, así que ante cualquiera de ellos lo mejor es que lo revisemos con un análisis, no autodiagnosticar en casa.

Cómo se previene

La buena noticia es que la prevención es sencilla y muy efectiva combinando varias medidas:

  • Repelentes antiparasitarios específicos contra flebótomos (collares o pipetas) — no todos los antiparasitarios habituales cubren este mosquito, así que conviene confirmarlo en consulta
  • Vacuna frente a la leishmaniosis, previo análisis de sangre para confirmar que el perro está sano
  • Evitar paseos al anochecer y al amanecer en zonas con mucha vegetación, que es cuando el flebótomo está más activo
  • Mosquiteras en ventanas si el perro pasa tiempo cerca de zonas con jardín o vegetación

Si tu perro no lleva ningún tipo de protección frente a flebótomos, o no sabes si el antiparasitario que usa la cubre, en la clínica podemos revisarlo y montar un plan de prevención adaptado a su caso. Con esta enfermedad, prevenir es mucho más sencillo —y barato— que tratar.

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